¡Rompe Ralph! es la última película del
estudio Disney, entregado ya de lleno a la animación por ordenador. Mucho
cuidado porque, aunque lo parezca, no pertenece a Pixar. No obstante, el film
nos recuerda en el comienzo a Toy Story:
si en aquella los juguetes cobran vida cuando no están los niños, en
esta los personajes de videojuegos hacen lo propio cuando cierran los
recreativos.
El film nos cuenta la vida de un personaje (Ralph)
que, cansado de ser siempre el malo, intentará ganar meritos para poder ser el
bueno y llevarse la gloria del ganador.
¡Rompe Ralph! está claramente dividida en dos
bloques: la inicial, de una imaginación desbordante que encantará a los adultos
y una segunda, mucho más infantil con el sello Disney más clásico.
En la primera parte, llena de nostalgia, nos presenta
esos recreativos en los que aquellos con más de 30 años hemos pasado unas
cuantas horas y en donde reconoceremos a muchos personajes de videojuegos que
los más jóvenes nunca habrán visto. Y en la segunda, los mayores sufriremos los
rasgos más típicos del cine infantil: “buenrollismo”, mensaje y un tono más que
edulcorado.
Es esta dualidad tan marcada lo que hace que
el resultado no sea satisfactorio para nadie, siendo el conjunto mucho menos
brillante de lo que en un principio promete. De todos modos, si quieren
entretener a los niños estas Navidades no la descarten: siempre será mejor que
muchas películas para adultos. Disney se va acercando, pero le queda camino
para llegar a Pixar.
Valoración: 6,5 (sobre 10)
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